¿Cómo pedirle al Universo eso que tanto sueñas y mereces?

Esta es una guía práctica para que el Universo escuche.

Mucho hemos hablado en nuestra cuenta de Instagram del poder que tiene escribir, describir y detallar en un trozo de papel lo que tanto deseamos, para luego enviárselo al Universo en forma de oración. Muchas, incluyéndome, coincidimos en que sí funciona y no solo para el amor; también para el trabajo y para todo aquello que mueve nuestra vida.

La cuestión, chicas y chicos, es SABER PEDIRLE al Universo eso que responde a nuestro propósito de vida.

¡Ojo! No se trata de saberle pedir una camioneta BMW o un reloj Cartier. Se trata de saber pedirle eso que resuena con nuestro propósito en esta vida y en nuestro corazón.

Antes de decirles cómo lo hice yo, me permito contarles de manera muy resumida las fases de mi vida amorosa:

1. Estuve soltera desesperada, metiéndome con cualquier tipo. Estaba completamente desconectada de mí misma, de lo que quería y, lo más importante, de lo que merecía. Me daba igual si me involucraba con “x” o con “y”, con tal de que me pusiera atención o me proporcionara, de forma mediocre, lo que yo necesitaba en el corto plazo.

2. Trabajé profundo e intensamente en mi amor propio y en la relación que tenía conmigo misma durante mucho tiempo. Esto solo sucedió después de muchos dolores de cabeza y dolores de corazón, producto de las relaciones inconscientes que construí irresponsablemente. Fueron años (y muchos) los que viví con ideas del “amor” que nada tenían que ver con esa palabra. Eso me llevo a tocar fondo y a aprender a reconstruirme y a enamorarme de mí.

3. Aprendí a quererme y a “sostenerme” en la soledad. Tanto, que de repente se me volvió una zona muy cómoda. Terminé creyendo que mi independencia y autosuficiencia, que entonces yo creía empoderamiento, excluía la presencia de una pareja en mi vida “porque sola soy feliz y capaz”. Lo que estaba haciendo, gente, era ahuyentar oportunidades por un miedo disfrazado de indepenencia.

4. Reconocí una realidad que antes me negaba por mi “autosuficiencia”: la vida acompañada es mejor que la vida en soledad. Ese despertar me llegó con el tiempo. Me di cuenta de que, por más autosuficiente que fuera en todos los ámbitos de mi vida, me hacía falta con quien compartir mi esencia. Empecé a delimitar la compañía que necesitaba, empecé a soñar con esa persona que quería a mi lado y algo muy importante: definí lo que no quería.

5. Decidí materializar mi deseo de una compañía real y dispuse mi corazón. Salí de casa, abrí Tinder, viajé a visitar amigos y retomé contactos. Mejor dicho, salí de esa zona cómoda que a todas nos encanta: la cama, el Netflix y el helado en soledad, para mojarme los pies en el difícil pero interesante mundo de las citas a ciegas. 

6. Por consejo de una terapeuta, hice un ritual: describí en una hojita el hombre que quería para mí, el que yo sabía que merecía y el que mi corazón necesitaba.

Ahora, ¿qué y cómo escribir en el papelito? Les voy a dar los consejos que me dio la terapeuta:

1. Primero hay que ponerle toda la fe y el empeño al tema. Escribe con tu mejor letra, en un papel hermoso y con lapiceros de colores. Conecta tu emoción con tu deseo, y plásmalo en el papel sacando a la artista que hay en ti.

2. Escribe el deseo en tiempo PRESENTE, pues el Universo será el encargado de materializar tus pensamientos. Si escribes en futuro, pues se queda en el futuro y no se materializará.

3. Usa los verbos correctos. No pongas “Quiero…” porque te vas a quedar queriendo. Usa “tengo”, “soy”, “disfruto”, “vivo”. Todo en tiempo presente y muy concreto. No pongas al Universo a dar vueltas pudiéndole decir todo muy clarito.

4. Formula el deseo en positivo: no pongas lo que quieres evitar sino lo que deseas conseguir, eso sí, muy detallado. Es decir, no escribas “quiero dejar de elegir malas personas”. Escribe: “elijo la persona que merezco”.

5. Reflexiona sobre el propósito de tu deseo: ¿cuáles son las motivaciones de eso que estás pidiendo? ¿obedece al qué dirán? ¿se debe a una presión familiar? ¿es tu ego el que está pidiendo por ti? ¿estás respondiendo a un sentimiento de venganza o resentimiento? Revisa bien tus motivos, porque si tus deseos no vienen de tu propósito y de un sentimiento genuino, no se materializan.

6. Si tu deseo implica que otra persona cambie, está condenado a NO CUMPLIRSE. Cuando le pides al Universo estás haciendo un compromiso contigo: ¿qué estás dispuesto/a a hacer o a dejar de hacer para manifestar esa nueva realidad que estás pidiendo? Y esto es, tal vez, lo más importante: yo, por ejemplo, me encargué de ser todo eso que pedí en el trozo de papel.

Me encargué de manifestar el amor que soñaba para mí, me ocupé de ser correspondiente con lo que estaba pidiendo; porque [email protected], no podemos pedirle al Universo lo que no somos. Uno atrae lo que es. Entonces me convertí en eso que pedí porque todo se trata de energía y de vibrar en la misma frecuencia. No es facil, pero sí posible.

7. Visualiza y emociónate: siéntete recibiendo el amor que estás pidiendo, visualiza que conseguiste la realidad que tenías y que ya la estás disfrutando. Siéntela y celebra, porque el Universo responde a la energía que le imprimas.

Y sí… un día quemé el papelito, cerré los ojos y abrí mi corazón. Tiempo después llegó el hombre para mí, el del papelito, el que soñé, el esposo que me merezco, el que es correspondiente con mi realidad y mi visión de la vida, aquel con el que puedo construir una relación consciente y plena. Siento que si no hubiera vivido cada fase, no estaría en el momento más feliz y más pleno de mi existencia.

Mi consejo: a gozarse el proceso, a salir, a describir en el papelito ese hombre que sueñan con pelos y señales, y a convertirse en esa persona que quieren conocer. El Universo se encarga del resto. ❤

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