Podcast: Aranzazu llegó para hablarnos de amor

Hoy llega a La Letra Curuba una experiencia sonora, un placer para los sentidos en forma de podcast. Su protagonista se llama Aranzazu y vino a hablarnos de amor.

Dale play a este podcast, cierra los ojos y disfruta. Es un regalito de La Letra Curuba para ti.

Primer episodio: Un momento nada más.

¿Quién es Aranzazu?

Cuando le pedimos que se presentara, esto fue lo que escribió para La Letra Curuba:

“Soy Aranzazu. Así me decía mi madre. Mi nombre de pila pareció no existir nunca. Fui el único varón en una casa bendecida con mujeres. Mis hermanas, mayores que yo, me enseñaron desde niño el valor de una flor, la importancia de una promesa, el regocijo de una mirada. Pocas veces vi alegría tan genuina como la de ellas al cantar. Crecimos cerca al mar y su olor impregnaba nuestra casa. Éramos una familia del interior y no se nos pegó el acento, aunque vivíamos con su frecuencia en el alma. La primera vez que me enamoré, fue de una vecina con uniforme a cuadros. Con ella aprendí de la seducción de un beso y de las caricias que mis amigos llamaban prohibidas. Intenté hacerme poeta, pero pronto comprendí que necesitaba mucho más que voluntad para un oficio tan dichoso. Desde niño leí: Neruda, Sabines, Borges, Baudelaire, Pizarnik, Plath, Carranza, Gómez Jattin, Rojas Herazo. Podría quedarme enumerando… leía en hamaca, descalzo, con una gota de sudor en mi frente y mi cabello lacio contradiciendo el look costero.

Papá viajaba. Su trabajo como agente viajero lo mantenía lejos de la casa, aunque se armaba un jolgorio cada vez que llegaba. Mamá lo amó. Se notaba por la ternura con que empacaba su maleta cada vez que volvía a salir. A ella le gustaba el chocolate blanco y el no desperdiciaba oportunidad para regalárselo.

Crecí enamorado. Siempre he visto en la mujer una llama de inspiración perpetua. Me hice reportero. Colecciono maneras, tonos de voz, texturas de piel, color de mirada y fuerza al hablar. Me gustan las mujeres que hablan, las que opinan, las que inspiran. Soy un transeúnte silencioso que le escribe al amor, al deseo, a la pasión. Las curubas me recuerdan a mis hermanas. Hablan, cantan, escriben, sueñan, opinan. Estoy con ellas en esta travesía que es narrar un mundo inspirado”.

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¡VIVE LA LETRA CURUBA!