Una revolución contra vientos y maridos

Las mujeres decidieron contra vientos y maridos hacer una revolución para hacerse a un lugar digno en el mundo, revolución cuyos muertos han sido las mujeres.

Olympe de Gouges, escritora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, guillotinada el 3 de noviembre de 1793 en una plaza pública en Paris.

“Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta (…) Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna”.

Emily Wilding Davison, atropellada por el caballo del rey en su lucha por el voto femenino en Inglaterra. Maria Teresa Arizabaleta, a quien en el Capitolio Nacional oponiéndose a 16 años más de Frente Nacional, le dieron un fuerte puño en la cara. Cayó de espaldas y se lesionó. Se le dificultaba respirar y solo veía a las multitudes corriendo sobre ella. Hombres y mujeres la rodearon, pero no para ayudarla a reponerse; la seguían atacando con patadas y escupitajos. “Me iban era a matar””.

El lenguaje de las violencias ha sido y sigue siendo un común denominador, la respuesta a lo que no se puede controlar (como la vida de las mujeres) y a lo que incomoda, como la lucha por sus derechos.

Revisen las cifras de feminicidios y violencias contra las mujeres. Los datos – con sub-registro- son dolorosamente contundentes.

Por su puesto que entre 1793 y 2017 -224 años- algo ha cambiado, hemos avanzado, pero ¿suficiente? ¿a qué costo? ¿están garantizados los derechos de las mujeres? ¿se entiende y encarna culturalmente el rol y valor de las mujeres en la sociedad? ¿las mujeres en Colombia gozamos de ciudadanía plena? Es decir, autonomía económica, participación política, seguridad física y emocional, respeto por lo que somos.

Para no ahondar en violencias y feminización de la pobreza, esa tarea se la dejo a ustedes, amigos y amigas que leen. Veamos: a propósito de los 60 años del voto femenino en Colombia, que se cumplieron en 2017, ¿cuántas presidentas hemos tenido? ¿cuál es la participación respecto a hombres, de concejalas, diputadas, representantes, senadoras, alcaldesas, gobernadoras? La brecha es evidente, se ve a la legua, por lo que después de 60 años pudiendo votar, es pertinente y necesario el balance, también autocrítico.

De un lado, en el imaginario colectivo aun no se confía, respeta y valora a las mujeres, por lo que se siguen poniendo talanqueras al ejercicio pleno del poder político: barreras físicas, jurídicas, sociales, culturales.

Todavía hay mujeres que no salen de su casa sin permiso del marido, que dependen económica y emocionalmente de un hombre.

Duerme el sueño de los justos en el Congreso de la República, la reforma política del 2015, en cuanto a paridad, alternancia y universalidad en la conformación de las listas electorales, esperando reglamentación para que se pueda aplicar en 2026, sí, leyeron bien, en 2026.

En asambleas departamentales según una proyección de la Red Nacional de Mujeres en 2014, al paso que vamos, en 12 periodos electorales, es decir 48 años, alcanzaríamos el 36% de participación. Repito, en medio siglo más llegaremos a un 36% de participación en asambleas.

¿Cómo, quién y bajo qué criterios se deciden los avales en los partidos? ¿Cuáles son las motivaciones que nos llevan a decidir por quién votar? Aún hay profesiones, oficios, temas, roles que se consideran sólo para hombres o para mujeres, está en la cultura. Por eso, a la hora de elegir gobernantes se opta por hombres, porque son quienes tienen “experiencia y trayectoria”, como si las mujeres no la tuviéramos en una infinidad de asuntos subvalorados, que finalmente mantienen al núcleo de la sociedad en pie, como la economía del hogar y del cuidado, la solidaridad, asociatividad y cooperación.

De otro lado, por cuántas mujeres hemos votado las mujeres, o mejor, a cuántos hombres hemos elegido, y cuál es el balance del ejercicio del poder político ejercido: violencia de los años 50, frente nacional, guerrillas, paramilitarismo, narcotráfico, pobreza, violencias, víctimas, corrupción.

Y claro que también tenemos de qué enorgullecernos en ciencia, arte, deportes, entre otros, pero ¿es suficiente para lograr el punto de inflexión que ponga al país en la ruta del, bienestar, la equidad, la felicidad? ¿por qué a 60 años de desastres hechos por hombres elegidos también por mujeres, celebramos con bombos y platillos candidaturas masculinas?

Sin la voz de las mujeres, la verdad no está completa. No es posible hablar de democracia sin la participación efectiva de la mitad de la población.

Cómo reconciliar a un país que violenta y excluye a sus mujeres y no abre espacios reales de participación en el ejercicio del poder político y en la sociedad. Un país que no garantiza la salud física y emocional de las mujeres ni en la casa, ni en la calle. ¿Qué generaciones nuevas esperamos tener así? No será entonces que ha llegado la hora de darnos una oportunidad y ejercer el derecho al voto con conciencia y solidaridad. Mujeres si hay, y muy capaces.

Sin educación, sin derechos sobre los hijos, sin propiedad sobre la tierra, sin derecho al voto, sin voz, hasta sin alma. De esta mirada, de esta exclusión, surgen las luchas femeninas en el mundo.

Desbalance de lo que alguna vez fue, podría haber sido y debería ser, una sociedad igualitaria, Gilanica. La inequidad y la exclusión son madres de todas nuestras desgracias como humanidad.

Contra vientos y maridos, podría ser el título de una película en honor al feminismo.

Es una frase de María Teresa Arizabaleta, precursora e incansable militante del feminismo y la paz. Sufragista y defensora de los derechos de las mujeres, en particular el derecho a la educación, que junto a Rosita Turizo de Trujillo y muchas otras decidieron contra vientos y maridos, abrir camino.

Gracias. Ahora nos toca a los hijos e hijas, heredar. Decidir escribir una historia que hable de paz entre los géneros –no más odios y venganzas- y con la madre tierra. Que sea capaz de abrazar la otredad con sus diferencias para amarla y respetarla. En 2018 y todos los días tenemos otra oportunidad.

 

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