Arriesgadas y universales. Así somos las mujeres alfa.

Se preguntarán por qué en La Letra Curuba queremos ser inspiración para mujeres alfa y qué significa ser una mujer alfa. Cuando hablamos así, es indiscutible pensar en la manada.

Las mujeres alfa tenemos una característica particular, somos fearless. Y no tener miedo es más que una actitud. Asumimos la vida como llega y hacemos que las cosas sucedan. Tomamos la iniciativa para lo que nos gusta y sabemos decir no a lo que compromete nuestra libertad.

Somos soñadoras por excelencia y admiramos con frecuencia lo que otras alfa acometen.

Tenemos nuestro grupo de amigas, apoyo en chat, reunión mínima mensual aunque disfrutamos enormemente la soledad. No vamos tras los chismes, somos el blanco de ellos.

No tenemos un perfil determinado de hombre. Nos conquistan las mentes inquietas y los corazones dispuestos.

Las mujeres alfa somos lectoras, de libros y de labios. Serendipity es la magia que buscamos. Hacemos muchas preguntas y con el tiempo comprendimos que No sé, también es una respuesta.

No todas hacemos deporte pero las que lo hacen tienen un gran compromiso consigo mismas y les gusta asumir retos de maratones y campeonatos por el placer de participar. Hace mucho aprendimos que competir duele y hiere. Somos buenas colegas y excelentes confidentes.

Nos encanta la música, desde Chopin hasta Denise Gutiérrez, (la exvocalista de Zoé). Leemos por referencia, confiamos más en lo que una amiga nos recomienda que en la última lista de bestsellers. Tenemos series favoritas que van desde Grey’s Anatomy hasta Alienígenas Ancestrales.

La familia es una prioridad. Somos tías antes que madres y muchas somos tardías en conformar un hogar; cuando no, el hogar somos nosotras mismas.

Las mujeres alfa somos amigas de nuestros padres y cómplices de nuestras hermanas. Algunas tenemos mascota y también hacen parte de nuestra manada.

Somos detallistas a morir. Recordamos olores y colores, y los puntos de aquella corbata.

Preferimos los tragos largos porque somos de disfrutar, más que de emborracharnos. Nos cuidamos. A ratos nos provoca ir al psicólogo y vamos sin misterio porque reconocemos que portamos un ego que hay que estar revisando.

No decimos “te lo advertí”. Nos solidarizamos.

Las mujeres alfa somos brujas a la mejor manera porque hacemos caso de la intuición y si es posible la desarrollamos.

Tenemos tiempo para todo pero no todo ocupa nuestro tiempo. Amamos bailar, solas inclusive.

No le tememos a los años ni a las canas ni a la revisión anual donde nuestra ginecóloga.

Nos gusta la moda pero tenemos moda propia, lo clásico nos encanta, es fácil de combinar y nos hace lucir siempre bien.

La peluquería es nuestro spa. Las uñas son volátiles, una semana visten de azul, la otra de rosa. Nos reímos con los nombres de los esmaltes y nos preguntamos qué querrá decir para ciertas marca una “fufurufa”. ¿Valiente y presumida? Somos vanidosas y no tememos reconocerlo. Somos coquetas. Somos traviesas.

A veces somos amantes del protagonista de una película o del antihéroe de una serie. Subrayamos los libros que nos enseñan a amar. Y en la ficción nos damos permiso de ser verdaderamente malas. A las mujeres alfa nos encantan la poesía, el arte, la introspección y la búsqueda.

Somos sensibles. Somos despiertas. Algunas practicamos la meditación y otras somos la meditación.

Sabemos que toda persona que llega a nuestra vida es por algo, por eso abrimos más puertas de las que cerramos.

Reconocemos los riesgos de declararnos independientes y no vamos a todo pulmón gritando que lo somos. Alfa no es sin beta, iota u omega. Detrás de una curuba, hay un universo valioso. La palabra más preciada es amistad. Así que somos amigas primero de nosotros y luego de los demás. Y ser una buena amiga es una experiencia de toda una vida.

Bienvenida a La Letra Curuba, querida alfa.

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